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Países de tránsito en la IED en España

16 de Octubre de 2017 | IDE | Por Andrés García

A la hora de analizar el origen de la Inversión Extranjera Directa recibida en un determinado territorio tiende a ser habitual centrarse únicamente en el país del titular último, es decir, aquel país en el que se agota la cadena de titularidad de la inversión. Esta aproximación resulta especialmente apropiada en la amplia mayoría de los casos, ya que minimiza el impacto de los países de tránsito o de “conveniencia fiscal”, pero en ocasiones resulta también de sumo interés observar a través de qué países llega finalmente la inversión (éste es el criterio seguido habitualmente por ejemplo para el cálculo de las desinversiones y de los flujos netos).

Es de sobra conocido que una parte relevante de la IED está ligada en los últimos años a procesos de reconfiguraciones corporativas de empresas, con un gran peso de las fusiones y adquisiciones transfronterizas. También que la complejidad de las cadenas de propiedad de las empresas internacionales ha amentado de forma considerable, destacando organismos como la UNCTAD que más de un 40% de las filiales de empresas internacionales en el mundo poseen pasaportes múltiples, forman parte de complejas cadenas de propiedad, en las que la nacionalidad de propietarios e inversores se vuelve difusa. Estas formas indirectas de propiedad de las empresas generan una serie de inversiones a través de países de tránsito e inversiones circulares ("round-tripping"), lo que dificulta enormemente la interpretación de los datos agregados y lleva a los distintos gobiernos a mostrar un creciente interés en la supervisión y vigilancia de las operaciones.

Del mismo modo, también son conocidas las economías que ofrecen los esquemas (típicamente fiscales) más atractivos para este tipo de operaciones, que actúan como fuerte hub de inversiones en sus respectivas regiones. Sin embargo, no es tan conocido el uso (o no uso) que de dichos hubs se hace en España, y la distinta aproximación seguida en función de la titularidad última de la inversión.

La siguiente figura interactiva muestra la distribución de la inversión recibida en España en 2016 según los datos del Registro de Inversiones Exteriores del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, ofreciendo información tanto del país último de la inversión como del país inmediato y región de destino dentro del país (ordenados todos ellos de mayor a menor), de la que se pueden extraer una serie de lecturas interesantes:

F1. Países de origen último e inmediato de la IED recibida por España en 2016, Millones de euros

Sankey
  • Como era previsible, un porcentaje significativo de los flujos productivos brutos recibidos el año en España transitan por Luxemburgo (33,7%) y los Países Bajos (14,9%). En Luxemburgo operan más de 1.200 fondos de inversión o fondos de pensiones, y en el país tienen la sede cerca de 10.000 holdings corporativos, entre los que destacan los de más de 200 multinacionales estadounidenses, desde dónde controlan sus filiales del resto de países europeos. No extraña pues que un 81% de la inversión norteamericana en España en 2016 se haya canalizado a través de este país. Otros países que hacen un uso intensivo de este hub incluyen a Canadá (33,5% a través de Luxemburgo, y un 38,0% adicional a través de Países Bajos ) o Qatar (99,7%).
  • Hong Kong se coloca como séptimo inversor inmediato en España gracias a su papel a la hora de canalizar inversiones procedentes de China (un 74,3% de su inversión en el año en el país).
  • Países con una fuerte tradición inversora en España como Alemania o Francia invierten de forma directa (99,2% y 93,4%, respectivamente), grupo al que en 2016 también pertenecen México, Japón, Irlanda o Uruguay.
  • Las inversiones circulares ("round-trip investments"), inversiones realizadas en España por las filiales de multinacionales españolas en el extranjero (en la figura, aquellas con España como País último), se han canalizado en 2016 fundamentalmente a través de los Países Bajos (45,6%) y Luxemburgo (36,2%). El aumento en los últimos años de este tipo de inversiones puede deberse a un efecto secundario de las últimas reformas fiscales diseñadas para evitar la doble imposición, incentivando por otro lado la repatriación de dividendos para aprovechar así las ventajas de otros países.
  • Los hubs mencionados anteriormente no suelen hacer uso de otros hubs: un 99% de la inversión procedente de Luxemburgo llega de forma directa, porcentaje que asciende hasta el 99,7% en el caso de los Países Bajos.

Si se amplía el marco temporal y se analizan los flujos de inversión productiva bruta entre 2009 y 2016, se obtiene una lectura similar a la anterior, con algunos matices:

F2. Países de origen último e inmediato de la IED recibida por España entre 2009 y 2016, Millones de euros

Sankey
  • Pocos son los países que no hacen uso más o menos intensivo de hubs como Luxemburgo o los Países Bajos, si bien su peso como países intermedios sobre el cómputo global se reduce hasta el 10,1% y 9,8%, respectivamente. Se moderan algunas de las cifras vistas anteriormente: un 52,7% de las inversiones norteamericanas transitan ahora a través de Luxemburgo.
  • Hubs como Hong Kong pierden peso en el cómputo global, fundamentalmente por el poco peso de las inversiones chinas hasta años recientes.
  • Algunos países intermedios aparecen ligados a operaciones puntuales (e.g. Portugal como país intermedio de China, en el que se puede seguir la operación responsable de dichas cifras hasta la sede de EDP en Asturias).
  • Alemania (87,7%), Emiratos Árabes (97,3%, si bien los flujos están marcados por operaciones puntuales), México (93,2%), Suiza (88,0%) o Japón (79,3%) siguen invirtiendo eminentemente de forma directa.

En definitiva, no debe extrañar la presencia entre los principales inversores en España de economías con atractivos esquemas fiscales para las inversiones, tanto como países últimos como especialmente intermedios, si bien será interesante analizar la evolución de los mismos ante la evolución de proyectos como el “Base Erosion and Profit Shifting” (BEPS) de la OCDE, que tratan de crear una mayor coherencia de las políticas fiscales y de inversión a nivel global.

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